LA TECNOLOGÍA PETROLERA
La industria petrolera está sustentada por la
exploración y producción de los hidrocarburos, que abastece la materia prima a
dicha actividad industrial. La trascendencia comercial en todos los nichos de
la venta, refinación y petroquímica del petróleo, depende del éxito de la
Explotación que para fines industriales se llama “Producción”, esta
última disciplina confirma la perspectiva teórica de la exploración, que es la
búsqueda y localización del petróleo en sus diferentes estados físicos. Esta
tarea hace necesaria la consolidación de una infraestructura tecnológica, capaz
de conciliar la posesión original o adquirida de las tecnologías con su
rendimiento.
La historia de la tecnología petrolera en Venezuela suele dividirse en dos períodos: bajo el régimen de concesiones y nacionalizada. A su vez, en el primer período se reconoce una subdivisión correspondiente al lapso que va desde 1885, cuando se otorgaron las primeras concesiones, hasta 1970, cuando comenzó a planificarse seriamente la nacionalización de la industria y un manejo de las nuevas tecnologías que eran incorporadas y adaptadas a las condiciones particulares del medio a través del adiestramiento en el trabajo y cursos formales para ingenieros y técnicos de las firmas.
A partir de 1970 y hasta la nacionalización efectiva en enero de 1976, siguió un breve pero intenso lapso en el que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (CONICIT) lideró el proceso de definición de una política relativa a la investigación científica y tecnológica, preparando un Diagnóstico y Prioridades de Investigación en Petróleo y Petroquímica que, con pequeñas diferencias, aún permanecen vigentes: producción y manejo de crudos pesados y extrapesados, conversión catalítica de hidrocarburos, extracción adicional de petróleo, ¡nación en gas natural y petroquímica.
Fue entonces cuando se establecieron varias instituciones cruciales para el desarrollo tecnológico sector, entre ellos en 1971, el Instituto de Investigaciones Petroleras de
En el año 1979, El INTEVEP ya estaba organizado como una firma mercantil, operada como una compañía petrolera, y se volvió parte del sistema de rotación de ejecutivos del petróleo.
La tecnología petrolera no se trata sólo de equipos y manuales sino también de conocimiento. Es un mito pensar que la tecnología, que sirve para llevar a cabo una actividad productiva, sólo es comprar los equipos o adquirir una patente, es también todo el conocimiento que necesita una empresa en materia administrativa y de ejecución. Se necesita Talento Humano como lo son expertos en geología, sistemas de control, computación, oceanografía meteorología, sedimentología y geotecnia.
La Nacionalización de la Industria
El 29 de agosto de 1975 el Presidente Carlos
Andrés Pérez puso el «ejecútese» a la
Ley que reserva al Estado venezolano la industria y el
comercio de los hidrocarburos, con lo cual quedó nacionalizada la industria petrolera.
Veinte años después, el gobierno aplicó la política de apertura petrolera. Sin embargo, no fue hasta el 1º de Enero de
1976 que entró en vigencia la
Ley de Nacionalización de la
Industria Petrolera.
El 1 de enero de 1976 las propiedades, plantas
y equipos de las compañías concesionarios extranjeras, así como los modestos
activos de las concesionarios venezolanas, pasaron a ser pertenencia del
Estado, y es la
República de Venezuela la que, desde ese momento y mediante un
grupo de empresas de su propiedad, planifica, resuelve, financia, ejecuta y
controla todas y cada una de las actividades propias de la industria petrolera.
Mucho antes de 1976, Venezuela había tomado varias medidas en la
dirección de la nacionalización de su industria petrolera. En la ley de
reversión promulgada en 1971 se afirmaba que todos los bienes, instalaciones y
equipos pertenecientes a las concesionarias, dentro o fuera de las áreas de
concesión, revertirían a la nación sin compensación a la expiración de la
concesión. El movimiento hacia el nacionalismo se vivió una vez más bajo el
decreto 832 donde se establecía que toda la exploración, producción, refino y
programas de ventas de las compañías petroleras tenían que ser aprobados,
previamente, por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Así que, para todos
los propósitos prácticos, Venezuela ya estaba en camino a la nacionalización en
el año 1972.
No se hizo oficial sin embargo, hasta la primera presidencia
de Carlos Andrés Pérez, cuyo plan económico, "La Gran
Venezuela", contemplaba la nacionalización de la industria del petróleo y
la diversificación de la economía a través de la sustitución de importaciones.
El país oficialmente nacionalizó la industria petrolera el día 1 de enero de
1976, bajo la gestión ministerial de Valentín Hernández Acosta, y junto
con él vino el nacimiento de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA),
que es la empresa estatal venezolana de petróleo. Todas las compañías
petroleras extranjeras que una vez hicieron negocios en Venezuela, fueron
reemplazadas por empresas venezolanas filiales de PDVSA que controla la
actividad de explotación de hidrocarburos en Venezuela. En 1986, PDVSA compró
el 50 % de las acciones la empresa estadounidense Citgo, adquirió el
resto en 1990, y actualmente es una de las empresas petroleras más grandes del
mundo.
Convenios de apoyo tecnológico
Durante el año de 1989, en respuesta al cambio de alcance en las
actividades de INTEVEP, se dio a la Empresa una nueva
denominación: INTEVEP, S.A., Centro de Investigación y Apoyo
Tecnológico.
En 1990, se adquirieron los derechos de uso de la tecnología Etherol,
de la British Petroleum, para la producción de éteres a ser utilizados en
el mejoramiento de octanaje de las gasolinas y reemplazar el tetraetilo de
plomo.
INTEVEP recibe el primer premio en Tecnología, de la Academia de
Ciencias del Tercer Mundo (TWAS), por el desarrollo de la tecnología Imulsión,
además de otros prestigiosos galardones.
Se completaron importantes convenios de cooperación con diversas
universidades venezolanas (UCV, ULA, USB y UCAB), tanto para el trabajo
conjunto en actividades de Investigación y Desarrollo, como para el
fortalecimiento de especialidades académicas afines al campo científico
-técnico.
En 1991, el desarrollo del proceso HDH® fue merecedor del Premio de
Ciencias de la UNESCO y recibió la aprobación, por parte
de PDVSA, para construir la planta pionera en la Refinería
Cardón, con una capacidad de 15 mil barriles diarios.
Durante estos años, INTEVEP se mantuvo estable en
cuanto a la crearon nuevos proyectos de apoyo a la industria petroleras
venezolana. Igualmente, INTEVEP afianzó sus relaciones con el
sector de ciencia y tecnología, a través de convenios para el desarrollo de
trabajos conjuntos con las universidades nacionales, el Ministerio de Ciencia y
Tecnología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC),
FUNVISIS, Fundación Instituto Ingeniería, IUT Región Capital, entre otros.
INTEVEP jugo un papel significativo durante la contingencia de finales de
2002 y comienzos de 2003, cuando numerosos técnicos, especialistas y gerentes
de la Empresa asumieron voluntariamente la enorme responsabilidad de
apoyar directamente la diferentes áreas afectadas por la acción del sabotaje.
Gracias a este apoyo, refinerías, plantas, campos e instalaciones en general,
se mantuvieron operativas durante la crisis más dura que vivió la
Corporación durante su historia. Juegan papel importante acciones como la
certificación de combustibles, los equipos de respuesta rápida, los entrenamientos
in situ a las personas que recién ingresaban, instrumentación de refinerías y
atención a daños ambientales entre varias actividades.
Comparación de los contratos de asistencia tecnológica y los contratos
de comercialización desde la nacionalización a la fecha. Petróleos de
Venezuela, S.A. (PDVSA)
Para
el estudio de los convenios de asistencia técnica nos apoyaremos en los propios
contratos firmados por Petróleos de Venezuela con las ex concesionarias.
Es de subrayar que además de esos contratos también se suscribieron convenios de comercialización, que son complementarios, y configura, por un lado, la dependencia tecnológica y, por la otra, la comercial-económica.
Es de subrayar que además de esos contratos también se suscribieron convenios de comercialización, que son complementarios, y configura, por un lado, la dependencia tecnológica y, por la otra, la comercial-económica.
Doce de las catorce empresas operadoras “nacionales” suscribieron contratos de asistencia técnica con las casas matrices de las empresas extranjeras que operan en el país. De esa manera, Maraven, antes Shell de Venezuela, firmó contrato de asistencia técnica con la Royal Dutch Shell; Lagoven, antes Creole, suscribió contrato con la Exxon. De esa forma se firmó el resto de los contratos entre las empresas matrices internacionales y las operadoras venezolanas.
La forma que se aplicó para suscribir los convenios de asistencia técnica impide la transferencia interna y reduce significativamente el poder de negociación.
Lo
conveniente hubiese sido proceder a una licitación pública internacional y que
Pdvsa comprara al mejor oferente. Al no ocurrir así, se mantiene una relación
entre la operadora nacional y las casas matrices de las ex concesionarias que
de hecho impide la integración nacional de la industria.
Es
ampliamente conocido que el “cartel petrolero” planifica, desarrolla y aplica
la estrategia económica, política, social, comunicacional, etcétera, conforme
con sus intereses muy particulares. En realidad, constituyen un conglomerado y,
por tanto, actúan en diversas actividades económicas por muy disímiles que
sean.
Conviene
denotar que no sería lógico pretender que no puedan o deban firmarse contratos
de tecnología. No se propicia una política rígida, inflexible. No se trata de
amarrar las decisiones y atarle los brazos a Petróleos de Venezuela para
actuar, eso sí, en la legítima defensa de los intereses nacionales. No se propone
el aislamiento, ello sería utopía. Sabemos, ciertamente, que hay necesidad de
recurrir a las fuentes externas de tecnología, para determinadas actividades de
la industria petrolera, “pero se debe, sin embargo, tener cuidado en el tipo y
forma de tecnología que se recibe, pues no siempre la más avanzada es la que
conviene al país”. Así mismo, debe señalarse que “las empresas nacionales a
constituirse todas ellas con cierto grado de tecnología propia desarrollada en
Venezuela y, por lo tanto, este país no tiene por qué adoptar esquemas de otras
naciones en cuanto a convenios de asistencia tecnológica. La tecnología
desarrollada en Venezuela ha sido transferida a otras áreas donde operan
filiales de las transnacionales”
Sustentamos
la posición de la posibilidad de suscribir convenios operativos, pero que no
perpetúen la dependencia tecnológica, que sean convenientes para la nación;
deben ser suscritos contratos que tengan como objetivo lograr la genuina
transferencia de tecnología extranjera a la industria petrolera venezolana.
Precisamente, esos convenios operativos estaban contemplados en el artículo 55
de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los
Hidrocarburos, elaborada por la Comisión de Reversión. Mediante ese artículo se
facultaba al Estado o al ente creado para suscribir contratos con empresas
privadas, para la ejecución de determinadas obras o servicios, por los cuales
estas últimas recibirán el pago correspondiente.
No
obstante, los convenios de asistencia técnica firmados desdibujan la naturaleza
de aquellas características peculiares a las cuales hemos hecho referencia.
Violan, entre otros aspectos, expresas disposiciones legales del país.
El
papel del Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo (INTEVEP)
Su orientación estratégica es generar
soluciones tecnológicas integrales, con especial énfasis en las actividades de
exploración, producción, refinación e industrialización. De igual manera, es
responsable del resguardo del acervo tecnológico de la industria petrolera nacional.
Intevep desarrolla
proyectos de investigación y desarrollo en las áreas de exploración, producción y refinación del
petróleo. Actualmente, es sede del Distrito Social Metropolitano para
los Altos Mirandinos y posee la coordinación de la Misión Ribas.
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